Todo el que cree en él tiene vida eterna (Jn 3, 14-21)
Jn 3, 14-21 «Que todo el que cree en él tenga vida eterna»
Domingo 4º de Cuaresma – Ciclo B.10 de marzo de 2024
Jn 3, 14-21 «Que todo el que cree en él tenga vida eterna»
Dijo Jesús a Nicodemo: Como Moisés en el desierto levantó la serpiente, así ha de ser levantado este Hombre, para que quien crea en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que quien crea en él no perezca, sino tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de él. El que cree en él no es juzgado; el que no cree ya está juzgado, por no creer en el Hijo único de Dios. El juicio versa sobre esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz. Y es que sus acciones eran malas. Quien obra mal detesta la luz y no se acerca a la luz, para que no delate sus acciones. En cambio, quien procede lealmente se acerca a la luz para que se manifieste que procede movido por Dios.
Comentario
Jesús trae un evangelio de esperanza, él no viene a juzgarnos, sino a salvarnos. Dios siempre se mantiene fiel a nosotros y es su amor el que salva.
Jesús es la luz que viene a iluminar el mundo, y va a mostrarlo todo: lo positivo y también lo negativo y doloroso.
En el pasaje del evangelio, Jesús recuerda una escena bíblica en la que los israelitas miraban una serpiente de bronce para curar la picadura de las serpientes.
La luz que nos ofrece Jesús va a iluminar nuestras tinieblas, pero no desaparecerán, al igual que los israelitas podremos mirar nuestras situaciones de dolor para que sanen.
Luz o tinieblas y todo lo que ello representa van a estar presentes en nuestra vida como opciones. Hoy en día hay cierta tendencia a reconocer solo grises y cuando todo se complica puede que nos cueste encontrar los blancos o negros, la luz o la tiniebla. Pero no tendremos más que mirar a Jesús para que la luz se abra paso y sepamos discernir en las opciones que tenemos por delante.
Preguntas para la reflexión
¿Cómo respondo a la fidelidad de Dios en mi vida?
¿Tengo momentos de creerme autosuficiente, de pensar que no necesito su luz?
¿Soy consciente del amor gratuito de Dios? ¿Aprovecho las oportunidades que tengo para llevarlo a los demás?